Unir cosas de manera firme (presentación Sâlmon22)

Sentimos esta décima edición del festival Sâlmon como una membrana conectora y metamórfica que nos pone en relación con el presente de los artistas invitados, con los grupos y comunidades con los que confluyen, con el espíritu de cada contexto que acoge el festival, con los espacios de creación que apoyan las artes vivas cada día, con el equipo que hace real el festival, y con la diversidad de públicos convocados que deseamos que del 9 al 20 de Febrero, puedan vivir de cerca cómo esta membrana emerge y se vuelve visible.

Como consecuencia de la fuerza centrípeta que nos llevó a convivir dentro de un plató de televisión experimental durante cinco días en el Sâlmon de 2021, la energía centrífuga expande esta membrana elástica por varios espacios de la ciudad de Barcelona. No se trata de un gesto simple de amplificación y expansión, sino de una intención clara de poner de manifiesto que las artes performativas se conforman por multiplicidad de capas y matices que pueden ver la luz en contextos muy variables. Así este año 2022 el Festival Sâlmon habita el Santa Mónica, el CCCB, La Caldera y el Mercat de les Flors; con cada uno de estos espacios, se ha generado un diálogo para construir un contexto de trabajo común, a partir de las personas y la especificidad de cada sitio.

Manteniendo en acción constante esta membrana conectora, no hemos parado de preguntarnos sobre cómo se ponen en común las prácticas artísticas, la fisonomía de los posibles lugares en los que compartirlas, la generación de contextos de pensamiento crítico y no sólo de transmisión, el desplazamiento de la educación para enfocarnos en el aprendizaje como proceso continuo y abierto que involucra subjetividades más colectivas... Entendiendo el festival como espacio provisional concreto y ficcional, queremos ensayar formas de hacer y compartir a partir de estas y otras cuestiones.

Hemos invitado a una serie de creadores que ponen en movimiento estas cuestiones a través de diversidad de formas y relatos. Así hemos confabulado para que sus cuerpos de saberes puedan activarse en conexión con los contextos necesarios, sean estructuras, personas, materiales, reflexiones... siempre con el acompañamiento de los cuatro espacios de creación que impulsan el festival y que le otorgan una visión situada y detallada del contexto local. 

Esta membrana metamórfica se podría llamar Salmonstein porque a lo largo de su vida ha estado compuesta de carnes de especias e interespecies variables, con un ensamblaje bastante diverso. Durante este ciclo 21-22, podría ser Salmonator porque a base de resistir se ha convertido en una membrana cíborg. Salmonator comenzó convocando a las fuerzas hertzianas para emitir en una tele pública durante varias horas al día, en un maratón de cansancio experimental. Con esta edición de 2022, Salmonator termina su ciclo de vida mutante, comprobando que su existencia se alimenta de nexos frágiles, que se ponen a prueba en un tiempo tenso y lleno. Este milagro o esta persistencia malévola, la celebramos en esta décima edición del Festival.

Equipo curatorial del Festival Sâlmon ciclo 21-22

Sofia Asencio, Iñaki Álvarez, Bea Fernández y Ariadna Rodríguez

Unir cosas de manera firme (presentación Sâlmon22)
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